Informe de Actualidad Laboral Nº1 : Una mirada a la figura del teletrabajoDescargar

Ejecución: Dirección del Trabajo - DT

1. Introducción  

2. Un poco de historia  

3. El concepto del teletrabajo, sus características y modalidades  

4.  La regulación del teletrabajo en Chile  

5. La realidad práctica del teletrabajo en Chile  

6. Algunas ventajas y desventajas de esta modalidad  

7. Casos del teletrabajo en algunas empresas

8. Condiciones de trabajo una reseña ilustrativa a los teletrabajadores.

Objetivos

 

El objetivo principal es realizar una breve mirada a la historia de la figura del teletrabajo, su concepto, características y modalidades, la regulación legal en Chile y las principales ventajas y desventajas que presenta sobre las condiciones laborales. 

Metodología

 

En el presente artículo se realiza una breve mirada a la historia de la figura del teletrabajo, su concepto, características y modalidades, la regulación legal en Chile y las principales ventajas y desventajas que presenta sobre las condiciones laborales y que, por lo general, se han señalado sobre esta nueva modalidad de trabajo, la cual emerge como uno de los nuevos perfiles que presentan las nuevas formas de actividad laboral en el contexto de procesos de reestructuración productiva y de organización del trabajo en el mundo moderno.

Resultados

 

El origen del “telework” traducido como “teletrabajo” surge en Estados Unidos en los años 70’, con el físico Jack Nilles quien comenzó a pensar formas de optimizar los recursos no renovables debido a la crisis petrolera y el consecuente desabastecimiento.
Es así que, siendo una de las principales preocupaciones el transporte y cómo llegar al trabajo, surge la idea de que “el trabajo fuera hacia el trabajador” y no al revés, apareciendo el teletrabajo como la solución al problema de la escasez de combustible, siendo beneficioso además para facilitar la descongestión vehicular y los niveles de contaminación ambiental.
 
Esta modalidad primero se denominó “telecommutting”, término inglés que significa “teledesplazamiento” o “teleconmutación”, y se refiere estrictamente a cambiar el desplazamiento cotidiano y diario al trabajo (el commuting) por las telecomunicaciones.
Sin embargo, en esa época, el desarrollo tecnológico no estaba lo suficientemente avanzado para que el teletrabajo fuera una realidad masiva y, solo 20 años después, su utilización se hizo más generalizada en Estados Unidos. En una primera etapa, el teletrabajo estaba reservado para los ejecutivos de las empresas y posteriormente, grandes empresas como, por ejemplo, IBM, quienes decidieron realizar proyectos pilotos extendidos a todos los trabajadores que quisieran probar esta modalidad.
 
Al aprobarse la Ley Nº 19.759, nuestro Código del Trabajo recogió la figura del teletrabajo, toda vez que el inciso segundo de su artículo 22 reconoce la figura del trabajo desde el propio hogar o desde un lugar libremente elegido, limitándose a establecer que el personal afecto a esta modalidad de contratación se encuentra excluido de la limitación de la jornada. De igual forma, el trabajo a distancia realizado a través de medios informáticos o de telecomunicaciones se encuentra excluido de la mencionada limitación, conforme a lo dispuesto por el inciso cuarto del citado artículo.
 
De acuerdo a las cifras de la Casen 2009, 4.199 personas se emplean en la modalidad de teletrabajo, lo que representa aproximadamente el 0,1% de los ocupados del país. Un 73.7% de ellos corresponde a trabajadores asalariados del sector privado.  La distribución de los ocupados por sexo demuestra que los tres cuartos de éstos son de sexo masculino, refutando, en parte, la usual afirmación de que el teletrabajo es una actividad de preferencia femenina. 
 
Ya sea que consideremos a todos los ocupados o solo a los asalariados del sector privado, el teletrabajo se concentraría -tomando en cuenta las limitaciones ya señaladas de las cifras- en las ramas de establecimientos financieros y comercio, sumando alrededor del 56% de los trabajadores de esta modalidad. Mientras que las ramas donde menos se concentra la práctica del teletrabajo son la agricultura y minería, por razones obvias, aunque no se descarta el trabajo de tipo administrativo y ligado a las tecnologías computacionales, para el caso de los asalariados.