Estudio cualitativo: Representaciones y significaciones sobre el embarazo adolescente de padres y madres de hasta 19 añosDescargar

Ejecución: Unidad de Evaluación del Departamento de Planificación y Estudios, INJUV. ARSChile

1. Resumen Ejecutivo  

2. Capítulo número 1: Marco de Análisis para el Estudio de Embarazo Adolescente

2. Capítulo Número 2: Situación del Embarazo Adolescente

3. Capítulo número 3: Condiciones objetivas del embarazo adolescente

4. Capítulo número 4: Imaginarios Sociales sobre el Embarazo Adolescente

5. Capítulo número 5: Factores de Incidencia 6. Capítulo número

6: Capítulo número 7: Capital Social  

7. Conclusiones y recomendaciones

8. Bibliografía

Objetivos

 

El objetivo general del estudio corresponde a identificar y analizar las principales representaciones y significados que sobre el fenómeno del embarazo adolescente tienen padres y madres de hasta 19 años de edad de nuestro país, dando cuenta de los efectos y consecuencias en sus proyectos de vida, trayectorias, acceso a la educación, inserción en el mercado laboral, entre otros aspectos relevantes.

Metodología

 

La estrategia metodológica que orientó el estudio es principalmente cualitativa. No obstante, contó con una fase de análisis cuantitativo a partir del procesamiento de tres bases de datos: VI Encuesta Nacional de la Juventud (INJUV), Encuesta Voz de Mujer (Comunidad Mujer, 2010) y
Encuesta Nacional de Salud (MINSAL, 2009). El programa utilizado para el procesamiento de datos cuantitativos fue el SPSS 15.
 
La orientación cualitativa consideró como fuentes de información para el estudio:
o Adolescentes padres y madres de hasta 19 años
o Familiares de padres y madres de hasta 19 años
o Pares de padres y madres de hasta 19 años
 
El trabajo de campo del estudio contempló la realización de 15 relatos de vida a adolescentes padres y madres, 13 grupos focales a adolescentes padres y madres, 16 entrevistas miembros de la familia de adolescentes padres y madres, y 17 entrevistas a pares. Los grupos focales y las entrevistas, una vez transcritas, fueron codificados para su posterior análisis a través del software Atlas.ti 5.0.
 
Un componente transversal del análisis en el estudio ha sido la aplicación del enfoque de género. La incorporación de esta perspectiva de análisis se justifica en consideración a las posibles diferencias en las percepciones y significaciones atribuidas por hombres y mujeres a la tenencia de un hijo durante la adolescencia.

Resultados

 

Los datos de la Encuesta Nacional de Salud de 2009 indican que un 8,1% de los adolescentes entre 15 y 19 años son padres o madres, mientras que la VI Encuesta Nacional de la Juventud, en tanto, revela que un 6,3% de las y los adolescentes tienen hijos. Dentro del fenómeno de la paternidad y maternidad adolescente, un 84,1% de los casos corresponden a mujeres madres mientras que el 15,9% restante es aportado por los varones padres.
 
La misma encuesta indica que cerca de un tercio de los adolescentes padres y madres encuestados no estudian ni trabajan. Tan sólo el 42% dice estar actualmente en alguna institución de educación. El principal motivo para dejar los estudios corresponde a estar presente en el cuidado del hijo. Por su parte, entre las razones para trabajar, el 65,8% de quienes lo hacen, trabaja por la necesidad de mantener a su propia familia. En cuanto al sustento económico, un 63% de los jóvenes viven exclusivamente de los ingresos aportados por otros, sólo un 6,2% es capaz de auto sustentarse. Es significativo además que un alto porcentaje de los adolescentes padres o madres viven con sus padres o cuidadores (73,2%), mientras que sólo un
8,5% vive en una casa propia. Entre quienes aún viven en su hogar de origen, un 72,5% declara que ha pensado en abandonarlo.
 
Aquellas jóvenes que se dedican al trabajo doméstico y de cuidado de forma exclusiva, lo hacen principalmente porque carecen de apoyo formalizado para el cuidado del hijo. En otros casos esta dedicación está motivada por el interés de asumir una maternidad intensiva y de cuidadora a tiempo completo.
 
La permanencia educacional (ya sea en estudios secundarios o terciarios) está avalada por el apoyo familiar o institucional con que cuenten los jóvenes para cuidar al niño y la motivación por contar con mayores posibilidades laborales a futuro, a fin de brindarle un mejor pasar a su hijo.
 
El optar a un trabajo remunerado se encuentra supeditado a las necesidades económicas de los jóvenes, además de contar con apoyo familiar o institucional para el cuidado de los niños que les permitan laborar de forma externa.
 
Existe un importante condicionante de género. Mientras las mujeres dejan los estudios para dedicarse a labores domésticas y de cuidado, los hombres lo hacen para trabajar remuneradamente.
 
El embarazo en la adolescencia implica consecuencias importantes en las familias. Si bien en la mayoría de los casos se cuenta con el apoyo, y éste se vuelve fundamental para fomentar la nueva responsabilidad y apoyar en la crianza del niño, en algunos casos se produce un distanciamiento con la familia de origen. A nivel de pares, se produce un distanciamiento con el grupo de amigos debido a las diferencias en la situación de vida, intereses y responsabilidades de los adolescentes padres y madres.
 
A nivel de representaciones sobre el embarazo y la maternidad/paternidad, casi un 50% de los adolescentes encuestados considera la juventud como una etapa para tomar decisiones en la vida.
 
La mayoría de los adolescentes encuestados considera que los hombres deben involucrarse en el cuidado de los hijos. Por otra parte, un porcentaje sustantivo (52,8%) considera que aún existe discriminación hacia las madres adolescentes.
 
En cuanto a la visión de futuro de este grupo, un 78% de los jóvenes que han pasado por una institución de educación y que ahora no estudian tienen planes concretos de volver a estudiar.
 
La tenencia de un hijo enfrenta a los adolescentes a un proceso de maduración que los va vinculando desde la niñez a la adultez. En general, no existe en los adolescentes la noción de frustración o fracaso, por el contrario, la existencia de un hijo da un nuevo sentido y dota de nuevas expectativas a sus vidas.
 
El hecho de ser madres o padres, se convierte también en un componente significativo en la construcción de identidad de estos jóvenes, construyendo esta identidad en función de otro significativo que dejan de ser sus pares y pasa a ser su hijo. La identidad se construye en tanto padres y madres.
 
El asumir nuevas responsabilidades implica un cambio de valoraciones al interior de la familia. Si los hombres construyen su masculinidad, por medio de la confirmación de su autoridad y respecto al interior de la familia, las mujeres se sienten más valoradas en tanto su rol de madre preocupada y responsable, capaz de superar los obstáculos que se le presentan.
 
En caso de un proyecto de vida previo, este se ve afectado. Los jóvenes posponen o adaptan su proyecto de vida, integrando a su hijo en éste. Si bien asumen mayores obstáculos para lograr sus metas, el embarazo no les significa el haber truncado sus proyectos de vida. Por el contrario, en algunos casos este gatillan nuevas expectativas que se convierten en una meta a lograr.
 
En general, existe una actitud positiva hacia el estudio, proyectándose en continuar o retomar sus estudios para brindarle un mejor futuro a su hijo. Su principal meta a futuro refiere a lograr las condiciones de vida óptima tanto para ellos, su hijo y su familia.
 
Existe además una motivación importante por consolidar el proyecto familiar, a través de la estabilización de su relación de pareja, y formar su propia familia, con el hijo como elemento central.